viernes, 2 de diciembre de 2011
jueves, 29 de septiembre de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
martes, 18 de mayo de 2010
La UC3M ataca a las Humanidades
La Universidad Carlos III ataca a las humanidades. Ante ésta amenaza, los estudiantes han respondido con una huelga de exámenes. Prefieren carecer de título que obtener uno vacío.
Comunicado contra la reducción docente en el Grado de Humanidades.
Especialmente dirigido a nuestro “Excelentísimo Señor Rector Magnífico”, a todo su equipo y al profesorado del Grado en Humanidades de la Universidad Carlos III de Madrid:
Como alumnos de la primera promoción del grado en la titulación mencionada, ya “expertos” universitarios con un par de años de experiencia a nuestras espaldas, decidimos, colectiva y unánimemente, renunciar a nuestro derecho a examinarnos hasta que se reabra el proceso de implantación del nuevo plan de reorganización docente, que entendemos enteramente fraudulento y degradante para nuestra titulación. Semejante resolución ha sido tomada a causa del profundo rechazo que nos produce el nuevo plan previsto para el tercer y cuarto curso de Grado, mediante el cual se nos reducen horas de clase en unos términos que consideramos inaceptables y que suponen una ofensa respecto a los valores que, a nuestro parecer, ha de encarnar la universidad.
No creemos, sino sabemos, que todo este proceso se ha tejido a nuestras espaldas, se ha fundado en mentiras y se nos ha manejado con tantas irregularidades como palabras vacías. Se ha difundido -haciendo gala de una feroz hipocresía- que se sometió a nuestra consulta, que incluso participamos en el debate: tamaña mentira es sólo comparable con la que pretende hacernos creer que gracias a la reducción de horas de clase mejorará nuestra educación. Apenas pudimos enterarnos, mas que por medio de pequeños resquicios a través de los cuales se filtraba información, de lo que se estaba gestando sobre nuestras cabezas. Aún así, allá donde algún representante de nuestra titulación pudo tener acceso, el rotundo NO a la propuesta estuvo desde un primer momento encima de la mesa, y desde un primer momento fue obviado por todos y cada uno de nuestros interlocutores y representantes institucionales.
Tratamos de manifestar nuestra opinión al respecto por medio de una recogida de firmas en nuestra titulación, secundada por una aplastante mayoría, que resultó, de nuevo, estéril dentro de los juegos burocráticos en los que nos sumerge la Institución, que muy irónicamente alardea de su carácter democrático. Intentamos que se celebrasen reuniones de departamento que nos incluyesen y que tratasen este tema de manera monográfica, con la legítima presencia estudiantil que nos corresponde y a la que no hemos tenido acceso. Solo encontramos evasivas. Por ello, afirmamos sin ápice de duda que todos los esfuerzos dirigidos a transmitir nuestra disconformidad han chocado contra un muro de desprecio y de autoritarismo que nos devuelve a oscuras épocas de la historia social de este país contra la que alguno de los ilustres miembros de esta institución alardean de haber luchado.
Ante esta situación decidimos, movidos por la indignación y la impotencia, negarnos a participar en esta farsa. De esta manera, los alumnos de la primera promoción del Grado en Humanidades asistiremos a todos los exámenes a los que se nos convoque, pero no haremos nada que nos permita obtener un aprobado, renunciaremos pues, de manera voluntaria, a la posibilidad de obtener cualquier calificación. Todo el que piense que aprobar es el objetivo último de lo que queremos alcanzar en la universidad, está tan equivocado como aquel que crea que el otorgarnos un título vacío de contenido nos hará sentir satisfechos y quedarnos en silencio. Todo el que considere que vamos a aceptar la reducción docente con docilidad, comete el mismo error que quien asume que puede degradar nuestra educación impunemente. Nos opondremos a este proceso de forma inflexible, e invitamos a todos y cada uno de los que se sientan identificados con nuestra causa a que nos presten su apoyo y demuestren su rechazo hacia estas medidas, las cuales no son sino agresiones contra todo aquello en lo que creemos y en lo cual hemos depositado nuestras esperanzas de futuro. Aquellos que nos matriculamos hace cerca de dos años en el Grado de Humanidades teníamos una serie de expectativas motivadas por lo que desde esta universidad se nos había vendido. Ahora, a mitad de camino, todos esos compromisos han sido borrados de un plumazo, con una unidireccionalidad y verticalidad impropias de los valores de democracia, igualdad y consenso que enarbola la Carlos III, es decir, todo propaganda. Humo y cenizas es todo lo que se nos ofrece y a lo que se nos condena.
Al observar el lema de esta universidad, “Homo homini sacra res”, apreciamos que ésta sigue verdaderamente unos principios que ahora entendemos macabros. Se pervierte este adagio latino: comprendemos que se nos está tratando como “res”, como cosa, mercancía, número o ganado. El “sacra” sólo permanece ya para generar engaño y confusión, para camuflar una maniobra de instrumentalización de esos mismos deseos que nos llevaron a matricularnos en una carrera y en una universidad pública que traiciona sus propios presupuestos y su función en esta sociedad.
Fdo.:
Primera promoción del Grado en Humanidades de la universidad Carlos III de Madrid.
lunes, 26 de abril de 2010
El concepto arracional del arte de Pablo Rokha
jueves, 25 de marzo de 2010
Des-conocimiento

No es aquí el espacio donde me disponga a concretar la definición de lo bueno o lo malo, ni siquiera reclamar una moral anómala o cualquier otra invención que nos conduzca directamente a la sumisión y al aniquilamiento. El intento radical de estas letras se presenta con el propósito de perturbar la somnolencia de los cerebros perezosos. Esta es la era del des-conocimiento, del asilo del pensamiento en un lugar hostil donde el capitalismo abrasador nos está convirtiendo en ceniza. La educación universitaria en la rama de humanidades está perdiendo ese punto de reflexión tan imprescindible en la disciplina. El conocimiento convertido en un negocio, con su peculiar marketing, trata a las futuras mentes -si es que es correcto utilizar este término- como un cliente más en el cual lo valores se invierten y la finalidad de su recorrido es la moneda. La falta de información que están proporcionando las instituciones académicas es su estrategia de despiste para instalarnos dentro de la carencia con la falsa idea de la posesión de un conocimiento que no es más que una “culturilla general” propia de cualquier manual de usuario. El problema se presenta cuando el título universitario se disfraza de sapiencia, y esa sapiencia empieza a creerse capaz de educar rebajando así la calidad de los contenidos.
El último ataque impuesto por el rector Daniel Peña es el de la reducción del horario docente, dejando las clases magistrales con una duración prácticamente equiparable a la de un café. Este señor se acoge a cualquier tipo de novedad que le pueda propiciar un momento de fama, sin importarle si las medidas son un atentado contra la educación o no. Cabe señalar el sentimiento de frustración por parte de los estudiantes donde se les ha impuesto de forma dictatorial una “ley” sin ningún matiz positivo. Ante esto nos vemos en legitimidad de anunciar nuestra rotunda RENUNCIA a este tipo de avasallaje, porque como humanistas nos vemos en la labor de defender la disciplina que no siendo muy rentable económicamente decide atender a otras perspectivas del mundo.
Por la pasión y el respeto que profesamos a la Filosofía, Literatura, Historia, Geografía y otras artes nos vemos en el deber de comunicar a las autoridades académicas que no vamos a permitir una destrucción así del pensamiento, que no somos máquinas para producir, que no queremos un mundo orientado hacia eso. Reclamamos poéticamente con la congoja del vencido de antemano. Los cauces pacíficos no están siendo escuchados, la voz del estudiante no es vinculante en la decisiones. Pero no renunciaremos, haremos todo lo que nos sea posible para impedirlo, con la pasión del oprimido, no habrá más silencio en la Universidad Carlos III. Únicamente pedimos Conocimiento y se nos niega.
Disculpen.....¿Era esto una universidad?
