viernes, 26 de marzo de 2010

Voy a hablar de la esperanza

Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si me hubieran cortado el cuello de raíz, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme en ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!
Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en un estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.

César Vallejo

Agamenón, volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo, Rodrigo García

Salimos a perdernos POR AHÍ, dicen

Y es mentira:

Siempre se sale del mismo sitio con destino

a los mismos sitios

Y dicen que van a perderse POR AHÍ

cuando en realidad

van al cine

Y se creen que andan perdidos POR AHÍ

cuando en realidad

están en un restaurante

esperando que llegue el segundo plato

Y llaman a eso andar POR AHÍ


Y van de vacaciones llenos de planos y folletos

Pero aseguran haber estado perdido POR AHÍ


¡Y qué pocos lugares merecen ese nombre!

Merecen ser llamados POR AHí

Pero la gente insiste y dice

Venga, vámonos POR AHÍ

Y acaban en una discoteca

En un museo

o en un bar de copas


¡A mí no me jodas!

No puedes llamar POR AHÍ

a un sitio que no tiene el menor misterio

y sabes perfectamente

cómo es

en qué calle queda

Qué es lo que se cuece dentro

y qué clase de mamones lo frecuenta


Eso no es POR AHÍ eso es

más de los mismo

o lo de costumbre


Y no me importa lo que tenga de bueno

la palabra costumbre,

lo que tiene de tranquilizador

la palabra costumbre

A mi la costumbre me la trae floja

Y hasta en la rutina encuentro caminos

dignos de ser llamados POR AHÍ


Y uno se deja llevar

por sitios “de costumbre”

¡Por sitios sin grillos, sin luna, sin uvas, sin estrellas, sin nada!

Y acaba la vida igual que empezó

Desde los sitios de siempre

entre la gente de siempre

para terminar donde siempre

igual de mal que siempre


[...]



Fragmento II.


Hago cosas de animales simples_

criar hijos y enseñarles a manejar

objetos que inventaron unos desconocidos

Luego nos quejamos de que esas cosas

no mejoran sus vidas

ni mejoran nuestras vidas

Que algunas son inútiles y hasta peligrosas

En vez de cerrar la puta boca y hacer algo de verdad


[...]

jueves, 25 de marzo de 2010

Des-conocimiento



No es aquí el espacio donde me disponga a concretar la definición de lo bueno o lo malo, ni siquiera reclamar una moral anómala o cualquier otra invención que nos conduzca directamente a la sumisión y al aniquilamiento. El intento radical de estas letras se presenta con el propósito de perturbar la somnolencia de los cerebros perezosos. Esta es la era del des-conocimiento, del asilo del pensamiento en un lugar hostil donde el capitalismo abrasador nos está convirtiendo en ceniza. La educación universitaria en la rama de humanidades está perdiendo ese punto de reflexión tan imprescindible en la disciplina. El conocimiento convertido en un negocio, con su peculiar marketing, trata a las futuras mentes -si es que es correcto utilizar este término- como un cliente más en el cual lo valores se invierten y la finalidad de su recorrido es la moneda. La falta de información que están proporcionando las instituciones académicas es su estrategia de despiste para instalarnos dentro de la carencia con la falsa idea de la posesión de un conocimiento que no es más que una “culturilla general” propia de cualquier manual de usuario. El problema se presenta cuando el título universitario se disfraza de sapiencia, y esa sapiencia empieza a creerse capaz de educar rebajando así la calidad de los contenidos.

El último ataque impuesto por el rector Daniel Peña es el de la reducción del horario docente, dejando las clases magistrales con una duración prácticamente equiparable a la de un café. Este señor se acoge a cualquier tipo de novedad que le pueda propiciar un momento de fama, sin importarle si las medidas son un atentado contra la educación o no. Cabe señalar el sentimiento de frustración por parte de los estudiantes donde se les ha impuesto de forma dictatorial una “ley” sin ningún matiz positivo. Ante esto nos vemos en legitimidad de anunciar nuestra rotunda RENUNCIA a este tipo de avasallaje, porque como humanistas nos vemos en la labor de defender la disciplina que no siendo muy rentable económicamente decide atender a otras perspectivas del mundo.

Por la pasión y el respeto que profesamos a la Filosofía, Literatura, Historia, Geografía y otras artes nos vemos en el deber de comunicar a las autoridades académicas que no vamos a permitir una destrucción así del pensamiento, que no somos máquinas para producir, que no queremos un mundo orientado hacia eso. Reclamamos poéticamente con la congoja del vencido de antemano. Los cauces pacíficos no están siendo escuchados, la voz del estudiante no es vinculante en la decisiones. Pero no renunciaremos, haremos todo lo que nos sea posible para impedirlo, con la pasión del oprimido, no habrá más silencio en la Universidad Carlos III. Únicamente pedimos Conocimiento y se nos niega.


Disculpen.....¿Era esto una universidad?