lunes, 28 de febrero de 2011

Reflexiones Poéticas (I)

Hay un tercer estado de posesión y de locura procedente de las Musas que, al apoderarse de un alma tierna y virginal, la despierta y la llena de un báquico transporte tanto en los cantos como en los restantes géneros poéticos, y que, celebrando los mil hechos de los antiguos, educa a la posteridad. Pues aquel que sin la locura de las Musas llegue a las puertas de la poesía convencido de que por los recursos del arte habrá de ser un poeta eminente, será uno imperfecto, y su creación poética, la de un hombre cuerdo, quedará oscurecida por la de los enloquecidos.

Platón, Fedro [245a]

Entrevista a Julio Cortázar en el programa "A fondo"


miércoles, 26 de enero de 2011

¿SERÍA POSIBLE tenerte así de nuevo? Desear tenerte así, tal como te sueño ahora, confundiéndose tu piel con el dorarse de las dunas en la playa: rostro de porcelana, tu cuerpo de serrín se deshace en aguas entre mis manos, empalada como te tiene en mi sueño el amor... Así te quise. También te amé en un empuje por partirte en dos, por destriparte entera -por acabar de saber hasta el final quién eres tú. Quisiera tanto desear todavía tenerte así otra vez: para que me dijeras mi nombre de verdad, para decirte que eso eres tú, ese grito- y el deseo de ese grito, se confunden y ya no son ni risa ni llanto sino que son tan sólo un grito que por un momento lleva mi nombre. Te quise así: con ese estremecimiento vegetal en tu cintura y retrocediendo hacia mí las yeguas de tu deseo abierto en que eso eres tú. Así te recuerdo. Y quisiera tanto desear todavía tenerte así otra vez, poder escribirte aún hoy así mi deseo -ahora que mi único espejo es el viento.
Dirás que todo lo que quise poseer entonces tal vez no fuera sino ese algo intangible que habita en tu pupila- pero desear la evanescencia de tu mirada. de tu sonrisa se resolvió en un vano empeño por besar tus dientes, tus ojos. Sabía que nadie puede ser propiedad de nadie - pero, sin embargo, lo que quise de ti fue poseer tu alma: hacerme con esa suerte de timidez esencial, con la dulzura asustada de ese pecado originario tuyo en el que continuamente te estás plegando sobre ti misma. Quise para mí ese lugar secreto - alcanzarte ahí. También con esa maldad te quise. Llegué a amarte incluso con la fatuidad de quien, acariciando la barbilla de un gato, se sueña encantador de serpientes. Quise decirte al oído: Mira, quiero enseñarte como desea el diablo - mira, el mundo ha desaparecido, y ese grito eres tú. Cuando te conocí, quise tener alma - y, sin saberlo, sin pararme a pensar, busqué hacerme con la tuya. También así te quise.

Sabes, estuve a punto de tener alma - te amé. Y no puedes imaginarte cuánto, en lugar de confesarte ahora lo que antes quise de ti, cuánto quisiera poder escribirte ahora así mi deseo de ahora, otra vez. Como en ese entonces que de pronto parece tan lejano. Quisiera tanto poder volver a escribírtelo ahora que ni yo mismo alcanzo a saber cuánto hubo de locura de escritor en ese querer amarte hasta alcanzar el arranque mismo de tu alma - hasta hacerla mía. Hasta qué punto quedé prendido de ti con las artes que hacen del amor un género literario, te juro que aún lo ignoro. Sólo sé que tu partida me hizo anotar en mi cuaderno de notas: Cuando ella me dejó, creí morir - y de un dolor tan obvio. Con si fuera algo que, de una vez por todas, ya hubiera pasado...


Con esa maldad también te quise.




(Fragmento: Deseo de ser piel roja, M.Morey)

jueves, 13 de enero de 2011

Repíteme algo que lleve el verbo amar

para que el lenguaje no me sepa a mentira

y amor no sea su dialecto

innombrable.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Tres recomendaciones en cine


"¿Por qué hay que hablar siempre?
Muy a menudo habría que callarse, vivir en silencio.
Cuanto más se habla menos quieren decir las palabras."

Vivir su vida, 1962. Jean-Luc Godard




Amor extremo y visceral...

Bad Guy, Kim ki-duk





"Sólo se vive desviviéndose"

Zerkalo (El espejo), 1975. Andrei Tarkovsky

martes, 7 de diciembre de 2010

Alianza (sonata)

NI EL CORAZÓN CORTADO POR UN VIDRIO

en un erial de espinas,

ni las aguas atroces vistas en los rincones

de ciertas casas, aguas como párpados y ojos,

podrían sujetar tu cintura en mis manos

cuando mi corazón levanta sus encinas

hacia tu inquebrantable hilo de nieve.

Nocturno azúcar, espíritu

de las coronas,

redimida

sangre humana, tus besos

me destierran,

y un golpe de agua con restos de mar

golpea los silencios que te esperan

rodeando las gastadas sillas, gastando puertas.

Noches con ejes claros,

partida, material, únicamente

voz, únicamente

desnuda cada día.

Sobre tus pechos de corriente inmóvil,

sobre tus piernas de dureza y agua,

sobre la permanencia y el orgullo

de tu pelo desnudo,

quiero estar, amor mío, ya tiradas las lágrimas

al ronco cesto donde se acumulan,

quiero estar, amor mío, solo con una sílaba

de plata destrozada, solo con una punta

de tu pecho de nieve.

Ya no es posible, a veces

ganar sino cayendo,

ya no es posible, entre dos seres

temblar, tocar la flor del río:

hebras de hombre vienen como agujas,

tramitaciones, trozos,

familias de coral repulsivo, tormentas

y pasos duros por alfombras

de invierno.

Entre labios y labios hay ciudades

de gran ceniza y húmeda cimera,

gotas de cuándo y cómo, indefinidas

circulaciones:

entre labios y labios como por una costa

de arena y vidrio, pasa el viento.

Por eso eres sin fin, recógeme como si fueras

toda solemnidad, toda nocturna

como una zona, hasta que te confundas

con las líneas del tiempo.

Ven a mi lado hasta que las digitales

hojas de los violines

hayan callado, hasta que los musgos

arraiguen en el trueno, hasta que del latido

de mano y mano bajen las raíces.

(Pablo Neruda,NI EL CORAZÓN CORTADO POR UN VIDRIO

en un erial de espinas,

ni las aguas atroces vistas en los rincones

de ciertas casas, aguas como párpados y ojos,

podrían sujetar tu cintura en mis manos

cuando mi corazón levanta sus encinas

hacia tu inquebrantable hilo de nieve.

Nocturno azúcar, espíritu

de las coronas,

redimida

sangre humana, tus besos

me destierran,

y un golpe de agua con restos de mar

golpea los silencios que te esperan

rodeando las gastadas sillas, gastando puertas.

Noches con ejes claros,

partida, material, únicamente

voz, únicamente

desnuda cada día.

Sobre tus pechos de corriente inmóvil,

sobre tus piernas de dureza y agua,

sobre la permanencia y el orgullo

de tu pelo desnudo,

quiero estar, amor mío, ya tiradas las lágrimas

al ronco cesto donde se acumulan,

quiero estar, amor mío, solo con una sílaba

de plata destrozada, solo con una punta

de tu pecho de nieve.

Ya no es posible, a veces

ganar sino cayendo,

ya no es posible, entre dos seres

temblar, tocar la flor del río:

hebras de hombre vienen como agujas,

tramitaciones, trozos,

familias de coral repulsivo, tormentas

y pasos duros por alfombras

de invierno.

Entre labios y labios hay ciudades

de gran ceniza y húmeda cimera,

gotas de cuándo y cómo, indefinidas

circulaciones:

entre labios y labios como por una costa

de arena y vidrio, pasa el viento.

Por eso eres sin fin, recógeme como si fueras

toda solemnidad, toda nocturna

como una zona, hasta que te confundas

con las líneas del tiempo.

Ven a mi lado hasta que las digitales

hojas de los violines

hayan callado, hasta que los musgos

arraiguen en el trueno, hasta que del latido

de mano y mano bajen las raíces.

(Pablo Neruda, Tercera Residencia 1935-1945)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Angélica Liddell

alguien me retrató hace ya muchos años. schubert. 30 de octubre (2010)

no tengo otra opción, no, no la tengo

la soledad no te da opciones

el dolor no te da opciones

los sentimientos insuperables no te dan opciones

la genética no te da opciones

los hospitales no dan opción, las cárceles no dan opción, los manicomios no dan opción, y es verdad, están llenos, llenos, completamente llenos

y qué penoso, qué extenuante, hablar con todos aquellos que no entienden nada, nada, contestar a sus preguntas

y por qué tengo que toparme con todos esos, una y otra vez

todos esos que esgrimen lo banal, la frivolidad y el tópico como única arma para humillar, para rebajar, para atacar, para mantener el nivel de su nauseabunda mediocridad

si luchas hay que montar los caballos de aquiles, que saben llorar por el inmenso sufrimiento de los hombres

hasta los caballos lloran

prefiero llorar como un caballo que ser como ellos

"la vida es una tarea de extenuante cumplimiento" schopenhauer

yo diría, la vida es hermosa dependiendo de los hijos de puta que te encuentres.

(Si quiero palabras que sean como las de Liddell admitiendo esta enfermedad de estar vivo)